domingo, 25 de diciembre de 2011

ISLA TORTUGA, DISFRUTANDO DE MI TIEMPO

Con la nueva temporada caribeña en marcha, a mi regreso a Puerto la Cruz me encuentro con los pantalanes medio vacíos, o barcos cerrados a cal y canto. Hay poca actividad en la marina, unos han seguido camino hacia el oeste, Curaçao, Colombia, Panamá… o bien otros retornan al este, hacia las pequeñas Antillas, Grenada, Martinica, San Martin… y los menos aún andan por sus moradas o países, a la espera de pasar las Navidades con familias y amigos





Mis amistades se encuadran dentro de los tres procesos, el caso es que la soledad de una marina es bastante deprimente y monótona, así que no he dudado mucho, presto organizo el barco, después de dos meses parado, sacarlo al varadero a pintar los bajos, que ya le toca y me marcho a disfrutar de la soledad placentera en Isla Tortuga, que nada tiene que ver con la rutinaria vida en el puerto.


Dos meses alejado de mi barco se me han hecho un poco largos, no porque mi estancia por tierras españolas hayan sido aburridas, pero estoy acostumbrándome muy bien a tirar de mi vida y que no tire la vida de mi, como había sido hasta hace no mucho.


Me doy cuenta y repito que no soy un solitario, pero he aprendido a que necesito momentos de aislamiento y sentirme inmerso en mi mundo marino, para la calmar mi interior. Me vienen a la memoria un par de estrofas que escribía unos años atrás, cuando sentía la navegación como algo más poética, que la realidad descubierta tiempos después:

Te he añorado mucho


mi tierra patria y hogar;


de atardeceres crueles
ocultos cielos de pesar.

Más no perderé rumbo
ni vientos que otear
mientras quede una vela
que me empuje en la mar





Dejando a un lado la navegación en sí, sus entresijos y lo que me reporta, que es otro tema por el que me pondría a divagar folios y folios, los sentimientos que me asaltan cada vez que paso unos días a mi aire en isla Tortuga son especiales. Este lugar es un bálsamo para mi persona, hace sentirme partícipe del mundo que me he propuesto habitar, es como traspasar la frontera de la consciencia y adentrarme en el mundo de la conciliación personal y no por fumar canutos, como alguien ha apuntado por ahí, jeje.

No hago ni pretendo cosas extraordinarias, simplemente vivo y disfruto de cada momento del día, conmigo mismo y con mi perrillo, que a veces me mira con insistencia y nos preguntamos el uno al otro ¿En qué estarás pensando?, misterio para ambos.

No dejo de sentirme Robinson Crusoe, cuando cada mañana me procuro el alimento bajo las aguas o ideo alguna componenda abordo, Arguiñano cuando cada día me preparo menús diferentes de recetas sencillas y apetitosas, o simplemente yo mismo, cuando uno tras otro los atardeceres, a veces me traen nostalgias de otros lugares y otras circunstancias, dejando paso a que mis pensamientos divaguen un poco más de la cuenta o se centren en la historia del libro de turno que estoy leyendo.












Pero no todo son soledades y aislamientos, hoy en día estamos demasiado sujetos por la tecnología al mundo exterior y como tal, siempre hay noticias y conversaciones, el teléfono vía satélite o la radio de onda corta que cada tarde me pone en comunicación con personas y barcos que se encuentran a varios miles de kilómetros, navegando o bien en tierra firme.





Poco me queda ya por Tortuga en solitario, en poco más de una semana llegan los primeros de mis amigos a disfrutar de unas vacaciones y poco después vendrán otros y otros más, serán momentos de cambiar la mentalidad, el estilo de vida y eso también me hace feliz.
La soledad y el aislamiento solo acecha hasta donde uno quiere y desea que llegue.

Angel Viana

2 comentarios:

  1. Angel te veo un poco vago con el blog. Me imagino que ahora que esta Urtzi escribirás incluso menos jejejeje.
    Estaré atento para saber cuando sales para cruzar el charco y espero poder salir a buscarte con el Rafni.

    Un abrazo

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  2. Aupa Angel!
    Un poco atrasadillo el blog no?
    A ver si nos pones al día. ¿Que es de tu vida?
    Nosotros seguimos en México, instalados en Puerto Morelos donde hay un arrecife natural estupendo. Hay canal balizado para entrar, puerto comercial, marina (marina del Cid) y se puede fondear en el interior del arrecife. Anímate y visitanos!
    Un abrazo para ti y una caricia para perro
    Anuska y Román

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