viernes, 2 de diciembre de 2011

COMIENZA LA NUEVA TEMPORADA

Sabido es que el Caribe tiene su temporada mala y no es otra que el otoño de nuestras latitudes, debido la inestabilidad meteorológica originada en los huracanes, que año tras año asolan las islas caribeñas, aunque este ha sido inauditamente benigno.

Y si las costas venezolanas no son afectadas por los violentos vendavales , al menos se ven perturbadas por su influencia, con persistentes tormentas de cuantioso aparato eléctrico y lluvias torrenciales, lo que por otra parte estimula que proliferen con cierta virulencia los mosquitos en todas sus variedades, cuya más peligrosa es el dengue.


Así que en vista de semejante panorama, lo mejor es dejar el barco a buen recaudo y emigrar a la vieja Europa, visitar a familiares y amigos, hacer acopio de repuestos que difícilmente se consiguen, o a precios exorbitantes, en esta parte del mundo.


Dos meses he pasado alejado de mis queridos compañeros de viaje, y si por una parte se me ha hecho corta la estancia en España, por la otra sigo deseando continuar con mi vida apacible, lejos del bullicio y las prisas, que desde mi posición privilegiada me parecen no ir conmigo, amén de la manida crisis con que constantemente nos bombardean, y aunque también me afecta de alguna manera, a este lado del charco se minimizan los efectos.
De vuelta en Puerto la Cruz, ya han zarpado los amigos que dejé a mi partida, o todavía no han regresado y solo nos queda la comunicación vía mail, con la que nos aproxima en cualquier parte del mundo.

Ahora es tiempo de mimar a mi querido Rufino, que visto en el estado que me ha sido devuelto, lleno parásitos y bastante más delgado que hace dos meses, no ha sido bien cuidado, cosa que tendré en cuenta en un futuro.

Por otro lado, también es tiempo de dedicar bastante tiempo al mantenimiento del Bahía las Islas, al que tampoco parece sentar bien los largos periodos de amarre, ya que siempre me encuentro con sorpresas ciertamente desagradables, como si el duende que todos llevamos a bordo se aburriera y se dedicase a hacer barrabasadas.

Igualmente es buen momento tras la prolongada parada, hacer el carenaje en tierra. Una semana laborable en seco y el repintado de la carena, es más que suficiente para ponerlo en buena forma e iniciar la nueva temporada de crucero.
Si en principio pensaba pasar las Navidades en las Pequeñas Antillas, la venida a primeros de año de mis amigos a conocer Roques, me hace con gusto cambiar de planes y permanecer otro mes más por estas costas.
Es lo que tiene ser navegante a tiempo completo, ya lo decía Einstein, el tiempo es relativo.

Angel Viana

No hay comentarios:

Publicar un comentario